Cecilia Lira Jaimes

Nací el 27 de julio de 1940 en la calle Buenamuerte N° 820 de los viejos Barrios Altos de Lima. Dos meses antes, mi mamí con siete meses de embarazo casi fue aplastada por una pared durante el terremoto de 1940. Mi vieja casa, construída durante la colonia española, había sido propiedad de la marquesa de Santa María.

Hasta que murió mi tatarabuela en 1945

vivimos en esa casa cuatro generaciones juntas: mi tatarabuela, mi bisabuela, mi mami y yó.

A las seis de la tarde sonaban las campanadas de la iglesia de la Buenamuerte, que estaba al frente, llamando al rosario. En casa tambien mis abuelitas rezaban el rosario conmigo y con la empleada frente a una imagen de la Virgen del Carmen que estaba sobre una antigua cómoda con superficie de marmol. A los seis años me arrodillé frente a la Virgen y le pedí un milagro que felizmente no me concedió: que no tuviera que ir nunca más al colegio.

Estudie mi primaria en el mismo colegio al que mi mami asistió, la Inmaculada Concepción de monjas franciscanas, quienes imbuyeron en nuestras almitas el horror al pecado y al fuego eterno. Tuve buenas amiguitas allí, pero solo las veía durante el tiempo de colegio.

Siendo una niña sola me entretenía con mis muñecas, escuchando historias que contaban mis abuelitas y leyendo cuentos de hadas, que, cada vez que podía, mi mami me traía. Crecí leyendo y devorando cuanto libro se puso a mi alcance.

Cuando pasé a secundaria, mi mami, con muchos sacrificios, me matriculó en un colegio inglés, “María de los Angeles” donde tambien aprendí todos los conocimientos necesarios para empezar a trabajar, mecanografía, taquigrafía, documentación, etc. Me sentí feliz con mis profesoras porque aparte de memorizar, que era la costumbre entonces, nos hacían pensar y reflexionar. Las excelentes amigas que hice en esa época las conservo hasta ahora.

En abril de 1957 principié a trabajar en diversas firmas, primero como estenógrafa en la Casa Wiese, luego como secretaria de Gerencia en El Pacífico, puesto al que renuncié cuando me casé en 1960 con el que era mi novio, Carlos Lobatón Sablich. Tuvimos un bebe, Carlitos Alberto, y al año tuvimos otro bebito, Gustavo Adolfo. Nuestras finanzas estaban en situación apremiante, por lo que regresé al trabajo, esta vez como secretaria administrativa en Worthington Ltd., Perú donde trabajé 13 años y me retiré cuando nació mi tercer bebe, Diana, una preciosa niña!

En 1968 nos mudamos a nuestra nueva casa en San Borja y nuestros hijos mayores ingresaron al colegio parroquial. Fue una época muy rica en experiencias el trabajar con la Parroquia en formar una comunidad cristiana y construir físicamente el colegio, el campo de deportes, la iglesia, todo con el trabajo y donaciones de los vecinos. Fui miembro del Consejo Parroquial, estuve en la Secretaría de Prensa y en la Junta Directiva de la Asociación de Propietarios y de los Padres de Familia.

Durante ese tiempo tambien trabajé haciendo traducciones y proyectos de decoración de interiores.

En 1981 nació nuestro hijo Diego, cerrando con broche de oro la producción de Lobatoncitos.

Tener hijos de edades tan diferentes no lo hizo dificil; lo hizo interesante. Una noche de Halloween me encontré: terminando el keffiyeh que iba a usar Carlitos con su disfraz de árabe; bañando apurada a Diego para acostarlo; dar los últimos toques al disfraz de hada de Diana que iba a hacer trick or treat con su papá, y después llevar a Gustavo donde un compañero del barrio para que se fueran juntos a la Escuela Naval.

En 1985, con Diana en el colegio “grande”, Diego en el Nido, y los mayores en la universidad, por fin tuve tiempo de aprender aleman, y ese año Carlos y yo viajamos a Europa.

Y luego vinieron los años en que la delicuencia y el terrorismo aumentaron en Perú. Decidimos emigrar a Canadá. En 1992 viajamos Carlos, yo, Diana y Diego.

Mis hijos mayores eran ingenieros y aparte de su trabajo, tenían sus familias pues ya se habían casado.

Desgraciadamente mi esposo se enfermó gravemente y murió en Montreal en 1993. Despues de mucho cavilar, decidí quedarme en Canadá con mis hijos, y pasamos tiempos muy duros.

Diana estudió Enfermería y tiene una familia feliz con su esposo David Hamilton y sus 3 hijos, Alexander, Ian y David.

Diego estudió Ilustración y Diseño, es un excelente artista, pero luego estudió Cocina Internacional que es en lo que trabaja. El piensa regresar a Perú.

Yo tuve diversos trabajos en Canadá, pero escribí, escribí y escribí; cartas, poemas, ensayos y proyectos de libros. En 2011 uno de mis ensayos en inglés fue publicado en Canadá y en el 2012 mi primer libro en español fue publicado en Perú.

Escribir es mi pasión, mi entretenimiento y mi medicina. Lo haré hasta tanto el Señor lo permita.

 

Navidad 2010 con Carlos,

Gustavo y Diana

Diego, Día de la Madre 2006

sobre mí

Mis hijos

Fui una niña muy tímida, que se escondía debajo de la cama para no tener que saludar a las visitas; pero disfrutaba mucho jugando con mis primos en la casa grande, donde vivían todos. Cuando estaba sola me entretenía hablando y cantando con amigas imaginarias, dibujando, o escuchando cuentos e historias de los labios de mi bisabuela. Y leía. Leía cuanto libro se ponía a mi alcance!